Contagios

PHILLIPS: Ladies and gentlemen, this is the most terrifying thing I have ever witnessed … Wait a minute! Someone’s crawling out of the hollow top. Someone or … something. I can see peering out of that black hole two luminous disks… Are they eyes? It might be a face. It might be…

El 30 de octubre de 1938, Orson Welles se puso tras los micrófonos de la CBS y radió una adaptación de la novela La guerra de los mundos de H.G. Welles de un modo extremadamente realista, lo que hoy llamaríamos un falso documental o un falso noticiario en plan ¡última hora!, con el mérito de que era la primera vez que se hacía un experimento de este tipo. En los días siguientes, varios periódicos se hicieron eco del acontecimiento y hablaban del pánico generado entre la población (por ejemplo, ).

Desde el punto de vista teórico, en un momento en el que la principal fuente de información (y, además, fiable) de las personas era la radio, empezar a escuchar a las nueve de la noche que unos platillos voladores con marcianos están invadiendo los Estados Unidos, debía provocar cierto desasosiego en los oyentes, por lo menos durante los primeros minutos de la emisión. Estudios realizados posteriormente parecen desmentir que en realidad se produjeran escenas de pánico colectivo como la leyenda urbana se ha encargado de sostener durante décadas (un ensayo al respecto, ). El análisis de las conductas de las personas cuando nos encontramos en grupo y la respuesta frente a acontecimientos inesperados es un tema de enorme interés, no sólo para teóricos de la conducta sino también para cuestiones tan prácticas como el diseño arquitectónico de edificios y zonas que acogen a gran número de personas como estadios o salas para macroconciertos.

Es bien sabido, también, que algunos de estos fenómenos pueden desencadenar múltiples síntomas físicos en las personas afectadas. En 2001, la revista Military Medicine publicó una breve disquisición al respecto, que había sido presentada con anterioridad en una reunión titulada: The Operational Impact of Psychological Casualties from Weapons of Mass Destruction (WMD), que tuvo lugar en Bethesda (Maryland, EUA) en julio de 2000 (el artículo original en pdf, ).

Todo esto viene a cuento porque varios investigadores del Instituto Max Planck acaban de publicar un estudio en la revista Psychoneuroendocrinology en el que demuestran que existe lo que denominan estrés empático: cuando vemos a una persona ‘estresada’, especialmente si lo vemos “en directo” y si esta persona es cercana, tenemos muchas probabilidades de presentar un aumento de la concentración de cortisol en sangre, con las consecuencias que se pueden desprender de un incremento continuado. Cada vez tenemos más indicios de que los demás nos influyen, no sólo en el plano meramente psicológico, sino, por lo que parece, también en el plano físico. Y si se ha detectado que ver la respuesta al estrés de otra persona incluso a través de una grabación de vídeo nos influye, ¿sucederá algo parecido con determinadas series de ficción o, incluso, algo que parece mucho más realista como los noticiarios? ¿Influye el contenido de los noticiarios o la hora en que los vemos sobre nuestra salud?

El imperdible experimento de la influencia social (paradigma de conformidad de Asch):

Y un breve documento sobre La Guerra de los Mundos:

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